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COVID–19 puede provocar problemas neurológicos y derrames cerebrales en personas jóvenes

El SARS-CoV-2, un virus que hasta hace 5 meses no existía y cuyos casos en el mundo están a punto de alcanzar los 3 millones, parece atacar al organismo de una manera distinta y más letal que una neumonía, especialmente en personas jóvenes
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El camino más común del COVID–19 es bien conocido en el organismo: después de acceder al cuerpo por la nariz, las gotículas microscópicas con carga viral se instalan en las células humanas y comienzan a reproducirse sin control. 

Si en este momento el organismo es incapaz de combatirlas, el coronavirus comienza a reproducirse en la tráquea y posteriormente se multiplica de forma exponencial en los pulmones. 

Aunque la enorme mayoría de casos (cerca del 80 %) cursan la enfermedad como asintomáticos y cerca del 15 % con síntomas leves, en las personas con enfermedades crónicas y sistemas inmunes más debilitados, el virus continúa provocando una inflamación general en los pulmones que en los casos más graves, impide la respiración de la persona enferma y termina por colapsar su aparato respiratorio.

Encefalitis y derrame cerebral en pacientes jóvenes

COVID–19

No obstante, médicos de distintos hospitales de Nueva York (epicentro actual de la pandemia) y de la Universidad John Hopkins comenzaron a notar un patrón en pacientes jóvenes, la mayoría sin siquiera saber que tenían COVID–19: problemas neurológicos.

Distintos estudios de caso han descrito como pacientes jóvenes llegan al hospital con casos de encefalitis y derrame cerebral. La mayoría de los pacientes que experimentan problemas neurológicos están entre 30 y 40 años, con síntomas leves o completamente asintomáticos. 

Un estudio más detallado elaborado en China describe que el 36.4 % de un grupo de 214 pacientes con COVID–19 en Wuhan presentaron síntomas neurológicos de distintas magnitudes, desde leves como dolor de cabeza intenso y mareos, hasta otros más graves como accidentes cerebrovasculares y alucinaciones.

Una investigación citada por The Washington Post ha descubierto que un 38 % de pacientes con COVID–19 presenta coagulación anormal, un factor decisivo en accidentes cerebrovasculares que provoca que la sangre se vuelva más gelatinosa y puede provocar embolias o infartos.

El COVID–19 y el cerebro

COVID–19

“El SARS-CoV-2 que provoca el COVID-19, puede causar trastornos neurológicos al infectar directamente el cerebro o como resultado de la fuerte activación del sistema inmune. Estudios recientes han encontrado el coronavirus en cerebros de casos fatales de COVID-19. También se ha sugerido que la infección de las neuronas olfativas en la nariz puede permitir que el virus se propague desde el tracto respiratorio al cerebro”, afirma Jeremy Rossman, Profesor honorario en virología y presidente de Research-Aid Networks en la Universidad de Kent.

Aunque aún no se sabe con certeza cómo se lleva a cabo el salto del coronavirus hacia el cerebro y el aparato circulatorio, la comunidad médica considera que la potente respuesta inmune del organismo ante la presencia del virus podría ser la causa.

Otras hipótesis apuntan a que la infección de las células endoteliales (encargadas de recubrir los vasos sanguíneos) que cuentan con un receptor a través del cual penetra el virus “puede permitir que el COVID–19 pase del tracto respiratorio a la sangre y luego a través de la barrera hematoencefálica al cerebro. Una vez en el cerebro, la replicación del virus puede causar trastornos neurológicos”, sugiere Rossman.

Ahora lee: Ritmos circadianos: cómo tus horarios ayudan a protegerte del COVID–19

Alejandro López

Alejandro López

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