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Dexametasona, ¿de verdad es efectiva contra COVID–19?

Probablemente escuchaste hace unos días que la dexametasona, un fármaco barato y accesible, es muy efectiva contra el COVID–19. Pero eso no significa que sea una cura, ni resulte útil en todos los casos
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Desde el inicio de la pandemia a principios de 2020, la búsqueda de un fármaco capaz de combatir de forma efectiva al COVID–19 es una tarea permanente. 

Al mismo tiempo que miles de científicos trabajan a marchas forzadas en busca de una vacuna efectiva y segura que ayude a detener al virus (que hasta hoy ha enfermado a más de 9 millones de personas y está a punto de llegar a las 500 mil víctimas mortales en todo el mundo), otro equipo de médicos y especialistas realiza pruebas de los medicamentos ya existentes con la intención de hallar algún compuesto que reduzca la mortalidad en los enfermos de COVID–19 grave.

En este contexto, una noticia publicada hace unos días ocupó los encabezados y se viralizó rápidamente: según la Universidad de Oxford, la dexametasona, un medicamento barato de producir y principalmente usado para tratar reacciones alérgicas intensas, ayuda a reducir el riesgo de muerte en pacientes de COVID–19 que pasan por complicaciones respiratorias.

dexametasona

“La dexametasona redujo las muertes en un tercio de pacientes con ventilación y en una quinta parte de los pacientes que recibieron oxígeno. No se registró beneficio entre aquellos pacientes que no requirieron asistencia respiratoria”, afirmó la Universidad de Oxford en el comunicado donde dio a conocer el hallazgo tras comparar la evolución de 2 mil 104 pacientes a los que se administró el fármaco, contra 4 mil 321 que no recibieron dexametasona.

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Pero… ¿qué tan efectiva es contra el COVID–19?

Cuando el COVID–19 se reproduce en el cuerpo humano agresivamente (especialmente en adultos mayores o personas con factores de riesgo), inicia una fase de hiperinflamación que produce neumonía, daños graves en los pulmones y un descenso en el número de anticuerpos, procesos que de no detenerse, terminan siendo fatales.

La dexametasona es un tipo de corticoesteroide comúnmente utilizado contra el asma y distintos tipos de alergias por sus propiedades antiinflamatorias. 

En el caso de pacientes graves de coronavirus, “los corticoides son muy utilizados para el tratamiento de la COVID-19 en sus estadíos más graves. La dexametasona se usa en estos pacientes para detener parte del daño producido cuando el sistema inmunológico se sobreactiva en esta tormenta de citoquinas, mientras el organismo intenta luchar contra el coronavirus”, afirma Francisco López-Muñoz y Jose Antonio Guerra, profesores de farmacología para The Conversation.

La dexametasona, útil únicamente en casos específicos

Y aunque los primeros ensayos clínicos han demostrado que tiene potencial para ser un medicamento efectivo para “evitar una muerte de cada ocho pacientes tratados que requieran ventilación, y una muerte de cada 25 entre aquellos que reciben oxígeno”, no existe evidencia de que su administración reporte algún beneficio para pacientes que no requieren asistencia respiratoria.

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Por lo tanto, su eficacia se limita a casos específicos y los resultados actuales no significan que funcione para pacientes con COVID–19 leve, ni para aminorar los síntomas o como una medida de prevención

La automedicación y su mal uso pueden provocar efectos potencialmente graves, en palabras de los farmacólogos, la dexametasona puede causar “inmunosupresión y insuficiencia adrenal aguda por la supresión brusca del tratamiento” si se toma sin control y prescripción médica.

Alejandro López

Alejandro López

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