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35 consejos sencillos para mejorar tu vida sexual en pareja

Mejorar tu vida sexual requiere atención y cuidados. Sigue estos consejos para conectar contigo mismo y disfrutar de tu sexualidad en pareja como nunca antes
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Comienza por ti mismo

35. Ama tu cuerpo

Esto es lo primero. No es posible disfrutar del sexo si estás pensando que careces de atractivo. Uno de los requisitos indispensables para tener buen sexo es la seguridad en ti mismo y la alta autoestima. Si amas tu cuerpo, si sabes que no eres una persona perfecta, pero te gustas y te aceptas a ti mismo, sentirás más placer y menos vergüenza, lo que aumentará tu libido y también tu potencia sexual. 

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34. Haz ejercicio

¿Cómo quieres tener una buena sesión sexual, si en los primeros cinco minutos de trabajos forzados ya estás sin aliento, buscando el tanque de oxígeno? ¿Cómo quieres ser un buen amante, si te quedas trabado en una posición difícil porque te agarra el lumbago o te truenan las rodillas? Para disfrutar del sexo es básica una buena condición física, es decir, poder ajetrearte sin asfixiarte, doblar tu cuerpo y estirarte sin problemas y tener fuerza y aguante. Así que ya estás haciendo ejercicio. Además, esto hará que tengas mejor cuerpo y elevará tu autoestima, con lo cual cumplirás con la clave número uno.

33. Nada de sexo después de comer

Cuando menos, no inmediatamente después. El sexo es como la natación: si lo practicas a los diez minutos de pararte de la mesa, puede darte una congestión. ¡En serio! Espera cuando menos una hora, a que ya se haya completado la parte más difícil de la digestión, y tu sangre no esté ocupada en el estómago.

32. Mantén una buena salud

Bueno, esto es obvio, ¿no? Las enfermedades no se llevan con el sexo. Y en  condiciones como la diabetes pueden afectar bastante el desempeño sexual. De modo que hazte un chequeo periódicamente, toma tus medicinas, y haz lo que debas hacer. Esto incluye visitar al especialista cuando menos una vez al año.

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31. Ten una buena higiene

Lo cierto es que el olfato es un sentido absolutamente sexual. Además, tener una buena higiene evita que existan infecciones y ese tipo de cosas desagradables. Cuida todo: la higiene corporal, la bucal y por supuesto, la higiene genital, especialmente si no estás circuncidado, ya que el esmegma, secreción que se forma debajo del prepucio, puede dar problemas si dejas que se acumule.

30. Lee y aprende sobre sexualidad

No creas que ya lo sabes todo, ¿eh? Algunas cosas podrían sorprenderte. Sí, incluso si ya pasas de los 30. Lo cierto es que muchos hombres saben lo elemental, pero no todo lo que rodea e interesa a la sexualidad humana, que es una verdadera rama de la ciencia. Y algo innegable: mientras más sepas de tu cuerpo y del de ella, de cómo estimularlos, de cómo funcionan y por qué, mejor será tu desempeño en el gran momento. No todo es práctica aquí, amigo, también hay un buen de teoría.

Con tu pareja

29. Hablen abiertamente de lo que les gusta

¿Puedes decirme sin pensar, cinco cosas que vuelven loca a tu pareja en la cama? Si puedes, te felicito, pero si no, te estás perdiendo de algo. En ambos casos, hablar de sexo en pareja es tan o más importante que hablar de las obligaciones, el dinero, los hijos y el futuro (¡uf!). Si ustedes tienen una buena comunicación sexual, si saben qué les gusta y qué no, dónde prefieren ser tocados y cómo, con qué presión, ritmo y frecuencia, qué los prende y qué los apaga, las cosas funcionarán fluida y deliciosamente, además de que la descripción verbal de los placeres suele ser muy excitante.

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28. Elige el mejor momento

Una persona que entiende a su pareja sabe que no es buena idea hacer una proposición indecorosa cuando está ocupada terminando el reporte que debía haber entregado ayer, o con el estrés encima. Con el paso del tiempo y un conocimiento cada vez mayor de tu pareja, sabrás cuando es el momento idóneo para convertir ese momento de quehacer o la ducha en una sesión de sexo intenso.

27. Sorprende a tu pareja

No, esto no es ninguna contradicción. Una cosa es saltarle encima cuando está poniendo la mesa y otra muy distinta, por ejemplo, esperarla con la cama llena de pétalos de rosas, incienso y una botella de vino blanco enfriándose en la cubeta. Esto hará que sienta que es especial para ti, y te dará la mejor sesión sexual de tu vida. Así que la próxima vez que planees hacer el amor, sorprende a tu pareja y deja fluir tu creatividad.

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26. Cuida los detalles

¿Qué detalles? Ahí te va: la cama rechina; hay una gotera en el techo que les cae justo; el bóxer que usaste ayer está tirado en el respaldo del sofá; te quitaste todo, pero te dejaste los calcetines puestos; en vez de música romántica, resuenan los diabólicos coros de Carmina Burana; hay trabajadores en la habitación contigua dando martillazos y la tele está puesta en el noticiero que, mientras acaricias a tu amante, vierte a todo volumen las más espantosas narraciones de la última masacre. Recuerda que el sexo es también mental. ¿Cómo quieres que las cosas salgan bien con semejantes distracciones?

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25. Usa ropa excitante

Si crees que usar ropa sensual es algo exclusivo para mujeres, estás en un error. Procura usar trusas de algodón ajustable de preferencia lisas o con estampados muy discretos, que además de ser muy cómodas, te permiten resaltar tus encantos y sobre todo, te harán sentir muy bien. Recuerda que la confianza es un gran afrodisíaco, y es mucho más fácil de lograr cuando te sientes bien contigo mismo, aun cuando no tengas el mejor cuerpo. Si piensas que esto no es importante, ve a la cama desnudo, recién bañado y con tu mejor loción. 

24. Propicia el juego previo

Las caricias previas a la relación sexual tienen una gran importancia, ya que preparan el cuerpo del hombre y de la mujer para disfrutar mejor el momento del coito a fin de alcanzar el orgasmo. Contrariamente a la creencia popular, el hombre también lo necesita y disfruta, ya que le proporciona la estimulación imprescindible para lograr una erección firme. En el caso de las mujeres esta fase es especialmente importante, pues para que alcance la excitación necesaria, su cuerpo requiere de una prolongada estimulación. Este juego previo hace que la vagina se dilate y comience a lubricar, lo que facilita la penetración del pene y proporciona a la mujer el nivel de excitación suficiente para poder alcanzar el orgasmo.

El clímax:

23. Tómate tu tiempo

Oye, ya no eres un adolescente, ¿no? ¿Entonces por qué sigues practicando sexo con prisas? Aunque a veces los quickies pueden ser atractivos, cuando ambos están llenos de ganas y no hay mucho tiempo para satisfacerse, lo cierto es que el mejor sexo es aquel donde el reloj se detiene y ambos se dedican concienzudamente a explorarse, acariciarse, disfrutarse, antes de llegar a la unión sexual. Y cuando ésta llega, hay que hacerlo despacio, que es como se siente más. Abandona la prisa. El sexo no es cuestión de cantidad, sino de calidad, y además, la respuesta sexual en las mujeres tarda más o menos media hora en excitarse, lubricarse y dilatarse lo suficiente para poder recibir al pene en su interior.

22. Di claramente lo que quieres

A la hora del calor y la pasión no tengas miedo de decirle a tu pareja qué quieres que haga en ese momento. Sólo cuida cómo lo dices. Hay que pedirlo en forma sexy y sutil, no ponerte a ladrar órdenes. Siempre es bueno recibir cierta orientación sobre lo que te complace o tu antojo del momento. Y claro, tu pareja tiene el mismo derecho.

21. Haz lo inesperado

¡Nada quita la monotonía de una relación como aquello que no se espera! Usa tu imaginación y agrega un poco de ingenio para convertir la relación sexual en una aventura. La próxima vez, pon música romántica e invita a tu pareja a bailar. Acerquen sus cuerpos y desvístanse mutuamente. Cuando llegue el momento, prueben posturas diferentes. Si no se les ocurren variaciones, adquieran un ejemplar del Kama Sutra que describe más de 64 posiciones posibles. 

20. Busquen un lugar nuevo para hacer el amor

¡Agrega un poco de entusiasmo y novedad a tu vida sexual haciendo el amor en un nuevo lugar! Alquila un cuarto de hotel con vista al mar. Si están solos en casa, proponle hacer el amor en la sala; si están medio vestidos, no desnudos totalmente, le darán un toque de malicia y travesura a la situación… las posibilidades no tienen fin.

19. Identifica tus zonas erógenas

Hay ciertas zonas en la piel que son especialmente sensibles sexualmente. Esta sensibilidad se debe a la que en nuestro cuerpo se localizan terminaciones nerviosas sensitivas que reaccionan al tacto. De ahí su importancia en la práctica sexual: al ser acariciadas producen un estímulo sexual. 

Los labios, los muslos, el pecho, los genitales y las nalgas son zonas especialmente sensibles al tacto. Pero casi toda la piel puede convertirse en una zona erógena si se recibe el contacto de alguien deseado. Identifica cuáles son las partes del cuerpo, tanto tuyas como las de tu pareja, que experimentan más placer y estímulo al ser acariciadas. Y ten presente que su estimulación puede realizarse con manos y dedos, pero responden con mayor intensidad si se acarician con boca, labios y lengua.

18. ¿Qué tal un masaje?

Los más refinados artes del masaje provienen de dos culturas que saben lo que hacen cuando se trata de buen sexo: la oriental y la francesa. Pocas cosas hay más sexys que darle un suave masaje a su cuerpo desnudo con un aceite esencial, demorándote cerca de las partes más sensibles, recorriendo con tus dedos cada uno de sus rincones. Esto pondrá a tu pareja de un humor excelente para el sexo y hará que se eleve la temperatura. Ella puede hacer lo mismo contigo y después, ¿por qué no? un masaje mutuo.

17. Involucra todos tus sentidos

Nuestros cinco sentidos son una auténtica bendición, no solamente porque nos ponen en contacto con el mundo que nos rodea, sino también porque nos permiten disfrutar plenamente del sexo. La vista, mirando el cuerpo de tu pareja, el olfato, sintiendo su olor, el oído, escuchando sus gemidos; el tacto, palpando sus firmezas y sus texturas, sus humedades y sus curvas; y el gusto, saboreando sus… sabores.

16. Hazle caricias sensuales nuevas

Existen otras formas de estimular los sentidos: una habitación agradable, un aroma a incienso y algunas fresas puestas en sitios estratégicos, preámbulo de las caricias más sensuales como una pluma que roza enloquecedoramente las partes más sensibles, un cuerpo rociado con miel que luego haz de saborear con tu lengua, un hielo que recorre lentamente su piel mientras ella disfruta la sensación con los ojos cerrados y, ¿por qué no? frutas agrias o dulces que le das a probar directamente en su boca para involucrar el sentido del gusto también.

15. Comparte con tu pareja una buena sesión de besos y arrumacos

Comparte con tu pareja en la cama, la tina, en la sala de televisión o en donde se te ocurra una buena sesión de caricias y besos rápidos o apasionados. Recorre su cuerpo lentamente con tu lengua y jueguen, rían y disfruten sin tener relaciones sexuales. Verás que el placer que experimenten puede ir más allá del orgasmo y el suspenso que provoques en ella es un afrodisíaco maravilloso que puede aumentar en gran medida la calidad de su vida amorosa.

14.Báñense juntos

Tomen un baño juntos los días de descanso. Llena la tina con agua tibia y agrega unas gotas de aceites esenciales. No olvides encender algunas velas aromáticas para dar un toque romántico a la ocasión. Impregna después una esponja con un jabón perfumado y frota suavemente la espalda de tu pareja para después pedirle que haga lo mismo. Cuando terminen, vuelvan a la cama todavía un poco húmedos y sequen sus cuerpos mutuamente. Si no tienes tina, un baño bajo la ducha puede resultar igual de estimulante.  

13. Usa ayudas sexuales

Bueno, estamos hablando entre adultos, ¿no? Y así como los niños tienen juguetes, nosotros también. El objetivo de los juguetes es divertirnos. En el caso de los juguetes sexuales como las bolitas chinas y los vibradores, pueden agregar, si tanto tú como ella están de acuerdo, un elemento extra de diversión y excitación al asunto. Lo mismo ocurre con los videos porno (si eres capaz de ver más de dos sin aburrirte). Vean juntos esa película y disfrútenla.

12. No reprimas tus emociones

Siéntete libre para expresar tus sensaciones cuando hagas el amor, pero procura que tu dormitorio esté lo bastante aislado para que nadie oiga lo que pasa en su interior. Una vez cerradas puertas y ventanas, muévanse, hablen y griten sin inhibiciones. Su voz te dirá cuáles son sus sensaciones y ambos tendrán la impresión de que su desempeño es excelente.

11. De vez en cuando, duerman desnudos

Después de un apasionante round sexual, abrácense suavemente y duerman desnudos. El roce de los cuerpos sin ropa es uno de los afrodisiacos más potentes que existe, y provocará en ustedes el grado de excitación necesario para un nuevo encuentro sexual.

10. Un espectáculo que les encantará

Independientemente de si lo haces cuando estás solo, masturbarte en pareja es una experiencia apasionante. Es muy excitante ver cómo tu compañero o compañera sexual se masturba frente a ti. Además, es bastante ilustrativo, porque pueden ver exactamente cómo el otro se toca, en qué puntos y de qué forma, y después, practicar lo aprendido. Y aunque la masturbación entre dos es una práctica sexual poco utilizada, es muy estimulante, y más cuando al hacerla expresas abiertamente cuánto te gusta.

No te olvides de:

9. Rompe la rutina

Lo único que tiene horario es el trabajo y la toma de medicamentos. Bueno, hay otras cosas también, claro, pero el sexo, definitivamente, no. Tampoco tiene lugares fijos, no hay por qué. Es decir, no hay razón para hacerlo lunes, jueves y sábados de siete a ocho, en la recámara. Puede ser un viernes a las doce, en la cocina, por ejemplo. O un lunes a las tres encima de la mesa del comedor. O un domingo a las cuatro en el cuarto de lavado. La rutina aplasta todo, y es devastadora para el sexo. Muchos problemas de incompatibilidad sexual se arreglan cuando la pareja hace el amor a una hora y en un lugar que no son los usuales. ¿Captas?

8. Usa la fantasía

Todos tenemos fantasías sexuales. Algunos lo niegan, pero las tienen de todos modos. Algunas pueden realizarse, otras mejor no. Pero construir fantasías sexuales en pareja es muy divertido y tremendamente excitante. Si tú has fantaseado con hacer el amor con una persona desconocida, tu pareja puede hacer el papel, (recuerda que todo es un juego). O ambos se mueren por hacerlo en la parte trasera del auto (en el garage, para que no los agarre la patrulla). Platíquense mutuamente sus fantasías sexuales y realícenlas. ¡Ése es siempre un buen sexo!

7. Haz a un lado los problemas

Claro, el sexo es algo físico, pero depende enteramente de la mente. Y la mente es traicionera, sobre todo cuando tiene problemas y está en alerta debido al estrés continuo que todos vivimos hoy en día. A través del hipotálamo, que por cierto controla tanto la función sexual como las emociones y bastantes cosas más, la mente puede enviar señales para que haya excitación, o cerrar los circuitos para que no suceda absolutamente nada. Llevarte los problemas a la cama junto con tu pareja no es para nada buena idea. ¿Nunca te han dicho que para hacer algo bien hay que concentrarse sin pensar en otra cosa? Bueno, pues el sexo no es la excepción.

6. Consume alimentos que mejoren tu vida sexual

Está demostrado que ciertos platos estimulan tu apetito sexual. Y no se trata precisamente de afrodisíacos, sino de alimentos que aportan energía, estimulan tu cerebro, te relajan y que te hacen producir serotonina.

El efecto de una cena romántica no tiene porqué ser sólo psicológico. Existe una relación directa entre lo que comemos y nuestro estado energético y, por lo tanto, sobre nuestra líbido. Los alimentos de origen animal tienden a aumentar la potencia y la excitación, mientras que los de origen vegetal favorecen la relajación y el disfrute. Así que no esperes más, y prepara para tu pareja una cena íntima que incluya platillos con un buen equilibrio alimenticio.

5.Concéntrate en su placer.

El sexo es algo que ocurre cuando la mujer quiere y el hombre puede. Y termina cuando él lo hace. Ni modo, es una verdad biológica. Para colmo, y por algún oscuro designio o una maldad de la Madre Naturaleza, la mujer, aunque más resistente, es también más lenta para excitarse. Así que pon en práctica esa máxima que dice que el amor está en dar, y concéntrate en hacer sentir y excitar a tu pareja y en hacerle llegar al orgasmo antes de que sea tu turno. El placer de tu pareja será un disparador para tu propio placer. No por nada los maestros del tantra, la ciencia del éxtasis, hacen énfasis en que se retrase lo más posible la eyaculación.

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4. Busca el equilibrio en el orgasmo

Todo en este mundo loco funciona gracias al principio básico del equilibrio. Tan malo es que procures tu propio placer y la dejes a medio tango, como que quieras que la mujer tenga los cincuenta orgasmos por sesión que Masters y Johnson dicen que las mujeres pueden tener. Y va otra vez: el placer sexual es cuestión de calidad, no de cantidad.

3. No te preocupes por tu desempeño

Esto se llama “angustia del rendimiento” y consiste en que a veces el hombre está tan preocupado por quedar bien, que es atacado por un episodio agudo de disfunción eréctil, y que no haya erección o bien que ésta dure demasiado poco. Otra vez la mente traidora. Relájate, siente y no te preocupes por durezas ni resistencias, que si tu mente está disfrutando, tu cuerpo responderá como debe. 

2. Diviértete con el sexo

El sexo puede ser un asunto muy serio, pero no tiene por qué dejar de ser divertido. Gran parte del placer y el disfrute sexual está en que se trata de una actividad que da felicidad, como un juego. En vez de hacerlo todo tan formal, suéltense el pelo y disfruten juntos. Mientras más risas haya, más endorfinas liberará el cerebro y más placer conseguirán.

1.Ten una sola pareja

Con la promiscuidad sólo se obtiene placer inmediato, además de alguna que otra enfermedad sexual, algunas de las cuales son incurables y mortales. La verdadera magia del sexo sólo puede surgir entre dos que se aman y que van aprendiendo juntos cómo dar y recibir placer mutuo. Aquí no es sólo el cuerpo, sino también la mente y, lo que es más importante, el espíritu. 

Lidya Ramos

Lidya Ramos

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