En San Valentín —más allá de las cenas románticas— el amor también se celebra con una vida de autocuidado emocional. ¿Qué pasaría si de pronto iniciaras esa charla pendiente contigo misma frente al espejo?
En un mundo que glorifica la productividad, la perfección y las historias “inspiradoras”, un verdadero acto de amor es practicar el autocuidado y el bienestar para ti misma. Y justo ahí es donde entra Querida yo: tenemos que hablar, el libro de la psicóloga Elizabeth Clapés, quien se ha consolidado como una de las voces más influyentes en salud emocional en el mundo de habla hispana.
Esta obra no es solo otro título de crecimiento personal. Es una confrontación honesta, directa y necesaria contigo misma.
Por qué «Querida yo, tenemos que hablar» está marcando tendencia?

¿Cuántas veces te has prometido que vas a cambiar la forma en la que te hablas? ¿Y cuántas te has dicho “ya no voy a ser tan dura conmigo” y a la semana vuelves a lo mismo? Justo de eso trata el libro: no es un manual que te promete felicidad inmediata ni frases motivacionales para pegar en el espejo. Es más bien una charla íntima y honesta… de esas que incomodan un poco, pero liberan mucho.
En un contexto donde el burnout, la ansiedad y la autoexigencia están en aumento (según reportes recientes de la Organización Mundial de la Salud), el discurso de Clapés conecta porque es realista. Durante años ella ha hablado de salud mental sin adornos. Y en este libro hace algo muy simple —pero poderoso—: nos invita a practicar el autocuidado emocional desde la verdad, no desde la perfección.
Autocuidado emocional: mirarte sin filtros

Imagínate esto: sentarte frente a ti misma y preguntarte qué te duele, qué te preocupa, qué te estás exigiendo de más. Suena sencillo, ¿verdad? Pero no lo es. Vivimos en una cultura que aplaude la productividad y el “échale ganas”. Pero pocas veces nos enseñan a escucharnos.
Según la Organización Mundial de la Salud, los niveles de ansiedad y estrés han aumentado en los últimos años. No es casualidad. Estamos agotados… emocionalmente. Clapés no te dice “todo pasa por algo” ni “sé fuerte”. De hecho, cuestiona esa idea de fortaleza mal entendida. A veces ser fuerte es admitir que algo duele. Y punto. Eso también es autocuidado emocional.
Un libro sin frases bonitas ni soluciones mágicas
Lo que hace especial a Querida yo: tenemos que hablar es que no intenta venderte una versión idealizada de ti. Aquí no hay “conviértete en tu mejor versión en 7 pasos”. Hay algo más real:
- Reconocer que no todo dolor trae aprendizaje inmediato.
- Aceptar que la culpa puede paralizarte.
- Entender que no tienes que ser la heroína de tu historia para que tu vida sea válida.
Y eso conecta muchísimo. De hecho, la American Psychological Association muestra que la autocompasión —tratarnos con amabilidad cuando fallamos— reduce ansiedad y autocrítica. No es debilidad. Es salud mental.
El autocuidado emocional no es ignorar tus errores. Es dejar de castigarte por ellos eternamente
Este San Valentín, el amor también es autocuidado emocional
El 14 de febrero suele girar alrededor de parejas, regalos y cenas románticas. Pero, ¿cómo está tu relación contigo? Porque esa relación sí es para toda la vida. Celebrar el amor también puede ser:
- Poner límites sin culpa.
- Decir “no” cuando algo te rebasa.
- Dejar de compararte todo el tiempo.
- Hablarte con respeto cuando te equivocas.
- Y el libro de Elizabeth funciona como ese empujón que a veces necesitamos para empezar la conversación. No porque tenga todas las respuestas, sino porque hace las preguntas correctas.
Hablar contigo puede ser el mayor acto de amor
El autocuidado emocional no siempre es cómodo. A veces implica reconocer que te has tratado con dureza. Que has sostenido relaciones que te desgastan. Que te has exigido más de lo que exigirías a cualquier otra persona. Pero también implica algo hermoso: empezar de nuevo.
Ficha técnica del libro
- Título: Querida yo: tenemos que hablar
- Autora: Elizabeth Clapés
- Editorial: Montena
- ISBN: 978-6073863636
- Páginas: 144
- Género: Autoayuda / Salud emocional
| Este San Valentín, además de flores o chocolates, quizá puedas regalarte algo distinto: una conversación honesta contigo. Sin filtros. Sin excusas. Sin miedo. Porque al final, la relación más importante que vas a tener… es la que construyas contigo. |
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