Hablar de salud no siempre es fácil. Entre consultas rápidas, análisis y pendientes, hay temas que se van quedando en segundo plano… y uno de ellos es el herpes zóster, también conocido como culebrilla. Lo preocupante es que no se trata de algo raro ni lejano: hasta 1 de cada 3 adultos puede desarrollarlo a lo largo de su vida, y el riesgo aumenta con la edad y con ciertas enfermedades crónicas.
Con motivo de la Semana de Acción contra el Herpes Zóster (del 23 de febrero al 1 de marzo), GSK publicó nuevos hallazgos de su encuesta global, que puso sobre la mesa un dato que debería hacernos ruido: más de la mitad de las personas entre 50 y 70 años nunca ha hablado del tema con su médico, aunque la mayoría teme sus complicaciones. Y sí, ese silencio importa.
El herpes zóster y enfermedades crónicas

Uno de cada dos adultos desconoce que vivir con enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, EPOC o asma, puede aumentar el riesgo de desarrollar herpes zóster y hacer que sus síntomas sean más intensos. A esto se suma el impacto del estrés psicológico, que también debilita al sistema inmune.
La encuesta —realizada a más de 6,000 personas en 10 países— revela una contradicción clara:
- 78% se preocupa por cómo esta enfermedad podría afectar su vida diaria.
- 72% teme que pueda derivar en hospitalizaciones prolongadas.
- Pero 54% nunca ha iniciado una conversación informada con un profesional de la salud.
En otras palabras: hay miedo, pero falta información y diálogo.
Entre tantos temas de salud que se revisan en consulta, el herpes zóster suele pasar a segundo plano. Por eso, la Federación Internacional sobre el Envejecimiento, se suma a la Semana de Acción contra el Herpes Zóster para impulsar una mayor concientización y animar a quienes tienen mayor riesgo, a sentirse en confianza de hablar con un profesional de la salud a tiempo.
Gloria Huerta, gerente médico Sr. de Vacunas en GSK México
Cuando el herpes zóster deja de ser “solo un sarpullido”
Quienes lo han vivido saben que no es cualquier cosa. El dolor es uno de los síntomas más incapacitantes. De hecho:
- 42% de las personas que lo padecieron reportaron dolor intenso que afectó su rutina diaria.
- 1 de cada 3 aseguró que no pudo trabajar o realizar actividades cotidianas durante el episodio.
Y aquí entra otro punto clave: la edad. Con los años, el sistema inmune se vuelve más vulnerable. Si a eso se suman diagnósticos como enfermedad renal, cardiopatías, EPOC o incluso cáncer o VIH, el riesgo de que el virus se reactive y genere complicaciones es mayor.
Por eso, organizaciones como la Federación Internacional sobre el Envejecimiento insisten en algo muy simple pero poderoso: hablar del herpes zóster también es parte del envejecimiento saludable.
Por qué en México importa el contexto
En México, el tema cobra especial relevancia. Estados como Ciudad de México, Estado de México, Jalisco, Nuevo León y Guanajuato concentran millones de personas mayores de 50 años, muchas de ellas viviendo con enfermedades crónicas.
De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición, la prevalencia de diabetes tipo 2 y hipertensión arterial sigue siendo alta. A esto se suma que, según la Encuesta Nacional de Bienestar, los síntomas de ansiedad afectan a casi la mitad de la población adulta en algunas entidades.
Aun así, 46% de las personas no sabe que su condición crónica puede aumentar el riesgo de herpes zóster, y 1 de cada 4 cree que su diagnóstico no afecta sus defensas. Esta brecha de conocimiento puede costar caro.
Hablar a tiempo también es prevención
- El mensaje es claro: el herpes zóster no debería ser un tema olvidado en consulta, especialmente si tienes más de 50 años o vives con una enfermedad crónica. Incluirlo en la conversación médica permite evaluar riesgos, resolver dudas y tomar decisiones informadas.
- Como bien señalan especialistas en vacunación y envejecimiento saludable, entender los factores de riesgo es el primer paso para no normalizar el dolor ni las complicaciones.
- Si tienes más de 50 años o vives con una enfermedad crónica, habla hoy con tu médico sobre el herpes zóster. Una conversación a tiempo puede marcar la diferencia.
| El herpes zóster no es solo una cuestión de edad ni de “mala suerte”. Es una condición real, frecuente y potencialmente incapacitante, especialmente cuando se combina con enfermedades crónicas y un sistema inmune debilitado. La buena noticia es que informarse, preguntar y hablarlo a tiempo puede cambiar el panorama. Que el silencio no sea parte del diagnóstico. |
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