Las bebidas energéticas pueden aumentar el riesgo de infarto y problemas cardíacos graves. ¿Vale la pena arriesgar tu corazón por unos minutos de energía extra?

En las últimas décadas, las bebidas energéticas se han convertido en la “solución exprés” para combatir el cansancio, mejorar el rendimiento deportivo o simplemente mantenerse despierto durante largas jornadas de trabajo o estudio. Son fáciles de conseguir, saben bien y prometen energía inmediata… pero ¿a qué costo?

Un estudio publicado por Cureus Journal of Medical Science pone el dedo en la llaga: el consumo frecuente de bebidas energéticas podría estar relacionado con un aumento significativo del riesgo de infartos, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas.

Un estudio publicado por Cureus Journal of Medical Science pone el dedo en la llaga: el consumo frecuente de bebidas energéticas podría estar relacionado con un aumento significativo del riesgo de infartos, incluso en personas jóvenes y aparentemente sanas. Y puede ser peligroso cuando se ingieren solas o en combinación con otras sustancias de abuso. Debido a los ingredientes activos, farmacocinética y mecanismo de acción.

Bebidas energéticas y problemas cardiacos

Las bebidas energéticas on fáciles de conseguir, saben bien y prometen energía inmediata… pero ¿a qué costo?

Durante una investigación de la University of the Pacific in Stockton, California, se monitoreó la frecuencia cardiaca de 34 personas sin problemas de salud, para verificar cómo las bebidas energéticas afectan la presión arterial. Los voluntarios consumieron dos marcas de bebidas energéticas, que contenían entre 152 y 160 miligramos de cafeína por lata.

Después de rastrear el ritmo durante cuatro horas después de consumir las bebidas, los especialistas determinaron que aumentaba significativamente la presión arterial. El intervalo QT promedio marcaba 6 ó 7 milisegundos más alto que antes de consumirlas. Estos índices aumentan el riesgo de accidentes cardiovasculares.

¿Qué tienen las bebidas energéticas que afecta al corazón?

Aunque cada marca tiene su “fórmula secreta”, la mayoría comparte ingredientes que, combinados, generan un fuerte impacto en el sistema cardiovascular:

  • Cafeína en dosis altas: hasta tres veces más que una taza de café. Su consumo puede provocar taquicardia, aumento de presión arterial, diuresis, broncodilatación, estimulación del sistema nervioso central y secreción del ácido gástrico.
  • Taurina: un aminoácido que, en exceso, puede alterar la función cardíaca. Afecta la enfermedad de las arterias coronarias, la presión arterial y la función del miocardio, según han demostrado recientes estudios. Si quieres conocer otros factores riesgo visita: 8 malos hábitos que dañan tu corazón y pueden provocarte un infarto
  • Azúcares simples: elevan la glucosa rápidamente y sobrecargan el metabolismo.
  • Extractos vegetales como guaraná: que suman más cafeína sin que siempre se declare en la etiqueta.

Quiénes están en mayor riesgo?

Aunque cualquiera puede verse afectado, los especialistas señalan a tres grupos especialmente vulnerables:

Quienes mezclan bebidas energéticas con alcohol, ya que el efecto estimulante enmascara la sensación de embriaguez y puede llevar a consumir más de lo seguro.

Personas con problemas cardíacos o hipertensión (diagnosticados o no).

Jóvenes y adolescentes que consumen varias latas en poco tiempo.

Señales de alerta tras consumir bebidas energéticas

Si después de tomar una bebida energética experimentas alguno de estos síntomas, busca atención médica inmediata:

  • Palpitaciones o latidos irregulares.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Mareos, visión borrosa o desmayos.

Estos pueden ser indicios de que tu corazón está trabajando bajo un estrés excesivo.

Lo que dicen los expertos

Cardiólogos y nutricionistas coinciden: el consumo ocasional de bebidas energéticas no es peligroso para todos, pero la ingesta frecuente y en exceso sí puede convertirse en un riesgo serio. Recomiendan limitar su consumo y nunca usarlas como sustituto del descanso o la alimentación adecuada.

El problema no es la bebida en sí, sino la cantidad y la frecuencia con la que se consume. El corazón no está diseñado para vivir en modo turbo permanente.”

Dr. A. Ramírez, cardiólogo clínico
Las bebidas energéticas pueden parecer inofensivas, pero este estudio demuestra que su impacto en la salud cardiovascular no debe tomarse a la ligera. La energía rápida tiene un precio, y en este caso, puede ser tu propio corazón. Antes de abrir la próxima lata, pregúntate si vale la pena o si puedes optar por una alternativa más segura.

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