Vivir más años es una buena noticia. Sin embargo, el verdadero desafío no consiste únicamente en sumar cumpleaños, sino en llegar a cada nueva etapa con salud, independencia y ganas de disfrutar la vida. Es por ello que hoy queremos hablarte de la importancia de la vacuna contra el Herpes Póster.
Prevención y autonomia

En México, más de 32 millones de personas tienen 50 años o más. Esta transformación demográfica nos invita a observar el envejecimiento desde una perspectiva diferente: no como una etapa marcada inevitablemente por la enfermedad, sino como un periodo que puede vivirse con autonomía cuando existe prevención.
Además de mantener una alimentación equilibrada, hacer ejercicio, dormir adecuadamente, cuidar la salud mental y controlar las enfermedades crónicas, también es necesario hablar de la vacunación durante la edad adulta. En entrevista con American Health&Fitness, especialistas de GSK México destacaron la importancia de adoptar una estrategia integral para vivir más y mejor.
“Estamos envejeciendo y la estructura de la población está cambiando. En este momento de la historia vemos más personas cumpliendo más de 50 años. La expectativa de vida se está incrementando, pero no necesariamente estamos envejeciendo en mejores condiciones”, explicó la Dra. Gloria Huerta, Gerente médico senior de Vacunas en GSK México.
Una de las enfermedades que puede comprometer seriamente la calidad de vida es el herpes zóster. Aunque muchas personas lo relacionan solamente con una erupción cutánea, sus consecuencias pueden extenderse durante meses e incluso años.
Vacuna herpes zóster: ¿por qué cobra importancia a los 50?
El herpes zóster, conocido popularmente como culebrilla, es provocado por la reactivación del virus varicela-zóster, el mismo que causa la varicela. Y es que después de superar la varicela, el virus no desaparece completamente del organismo. Permanece inactivo en determinadas células nerviosas y puede reactivarse años o décadas después. Cuando esto sucede, aparece el herpes zóster.
De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, aproximadamente una de cada tres personas desarrollará herpes zóster en algún momento de su vida. El riesgo aumenta con la edad debido, entre otros factores, a la inmunosenescencia, la inflamación asociada al envejecimiento.
Este término describe el deterioro gradual que experimenta el sistema inmunológico conforme pasan los años. En palabras sencillas, nuestras defensas también envejecen y pueden perder parte de su capacidad para mantener al virus bajo control. La especialista subrayó que esta transformación inmunológica vuelve especialmente importante la prevención después de los 50 años.
En México, 70% de las personas que tienen 50 años ó más tienen por lo menos una commorbilidad. Esto incrementa los costos en salud, pero también los costos en calidad de vida, tanto personales como familiares”.
Dra.Gloria Huerta, Gerente médico senior de Vacunas en GSK México.
Por ello, hablar de la vacuna herpes zóster no significa enfocarse solamente en evitar una erupción. También implica proteger la capacidad funcional, el bienestar emocional y la independencia durante la madurez.
¿Cuáles son los síntomas del herpes zóster?
El síntoma más reconocible es una erupción dolorosa con pequeñas ampollas que suele presentarse en forma de franja, generalmente de un solo lado del cuerpo o del rostro. Antes de que aparezcan las lesiones, algunas personas pueden experimentar:
- Dolor, ardor u hormigueo.
- Sensibilidad intensa al tocar la piel.
- Comezón.
- Dolor de cabeza.
- Cansancio o malestar general.
- Escalofríos o fiebre.
La enfermedad puede afectar distintas áreas del cuerpo. Cuando aparece cerca de los ojos o en el rostro, requiere una valoración médica inmediata debido al riesgo de complicaciones oculares, auditivas o neurológicas.
Aunque se afirma con frecuencia que “el herpes zóster no es contagioso”, esta explicación necesita un matiz. Una persona no adquiere herpes zóster directamente de otra. Sin embargo, alguien que nunca tuvo varicela ni recibió la vacuna correspondiente puede entrar en contacto con el virus a través del líquido de las ampollas y desarrollar varicela, no herpes zóster.
Mientras existan ampollas activas, es recomendable cubrir las lesiones, evitar tocarlas, lavarse las manos con frecuencia y limitar el contacto con embarazadas sin inmunidad, recién nacidos y personas con el sistema inmunológico debilitado.
El dolor puede continuar después de la erupción
Una de las complicaciones más frecuentes es la neuralgia posherpética. Este dolor nervioso permanece en la zona afectada aun después de que las ampollas y la erupción han desaparecido. Puede durar semanas, meses o, en algunos casos, años. Algunas personas lo describen como ardor, punzadas, descargas eléctricas o una sensibilidad tan intensa que incluso el roce de la ropa resulta difícil de tolerar.
Según los CDC, el riesgo de presentar neuralgia posherpética aumenta con la edad. Esta complicación puede interferir con el sueño, el movimiento, el estado de ánimo y la convivencia social. Esto explica por qué el herpes zóster no debe minimizarse como un simple problema de la piel. El dolor persistente puede provocar aislamiento, ansiedad, alteraciones del sueño y pérdida de independencia, especialmente entre las personas mayores.
“Cuando hablamos de envejecimiento saludable solemos pensar en controlar enfermedades crónicas, pero pocas veces hablamos de aquellas enfermedades que pueden cambiar la vida de una persona prácticamente de un día para otro”, señaló la Dra. Gloria Huerta.
La especialista añadió: “El herpes zóster puede limitar la capacidad para realizar actividades básicas y comprometer la autonomía. Por eso, la prevención también significa proteger la calidad de vida y ayudar a que las personas lleguen a la vejez conservando su independencia”.
¿Quiénes tienen mayor riesgo de desarrollar herpes zóster?
Cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster. Sin embargo, el riesgo aumenta a partir de los 50 años y es más elevado cuando existe inmunosupresión o determinadas enfermedades crónicas.
Un metaanálisis publicado en Open Forum Infectious Diseases encontró una relación entre un mayor riesgo de herpes zóster y algunos padecimientos, entre ellos:
- Diabetes.
- Enfermedades cardiovasculares.
- Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
- Enfermedad renal crónica.
- Cáncer.
- Enfermedades autoinmunes.
- Tratamientos que disminuyen la respuesta inmunológica.
Esto no significa que todas las personas con estas condiciones desarrollarán la enfermedad. Sí indica que necesitan conversar con su médico sobre sus factores de riesgo y las alternativas de prevención disponibles. Una infección también puede descontrolar una enfermedad preexistente. Una persona que vive con diabetes, hipertensión o un padecimiento cardiovascular puede enfrentar mayores dificultades durante y después de un proceso infeccioso.
“A partir de los 50 años, la mayoría tendremos por lo menos una comorbilidad. Hay enfermedades infecciosas que pueden impactar directamente en estos padecimientos y provocar un descontrol de la enfermedad de base”, advirtió la Dra. Huerta.
Vacuna herpes zóster: qué debes saber antes de aplicarla
La vacunación es una de las herramientas disponibles para reducir el riesgo de desarrollar herpes zóster y algunas de sus complicaciones. Los CDC recomiendan dos dosis de la vacuna herpes zóster recombinante para los adultos de 50 años o más. También la recomiendan desde los 19 años para ciertas personas inmunodeficientes o inmunosuprimidas debido a una enfermedad o tratamiento.
Para la mayoría de los adultos, las dos dosis se administran con un intervalo de dos a seis meses. En determinadas personas inmunocomprometidas, el profesional de la salud puede recomendar un periodo más corto.
Si la segunda dosis no se aplica dentro del plazo planeado, no se debe asumir que todo el esquema está perdido. Es necesario consultar al médico para saber cómo completarlo. “Un esquema de vacunación no se vuelve a empezar; solamente se completa la dosis que haga falta”, explicó durante el encuentro la Dra. Dra Ana Mas, Enlace Médico-Científico Senior de Vacunas en GSK México
Es importante aclarar que las recomendaciones de los CDC corresponden a Estados Unidos. En México, la indicación debe valorarse individualmente con un profesional de la salud, considerando edad, antecedentes, enfermedades, medicamentos, disponibilidad y lineamientos sanitarios vigentes.
La vacuna puede indicarse incluso si una persona ya tuvo un episodio de herpes zóster, pues haber padecido la enfermedad no garantiza que no vuelva a presentarse. No debe aplicarse durante un episodio activo y el momento adecuado tendrá que ser determinado por el médico.
Como cualquier vacuna, puede provocar reacciones temporales, como dolor o enrojecimiento en el sitio de aplicación, cansancio, dolor muscular, fiebre, escalofríos o malestar general. El profesional de la salud deberá revisar los antecedentes de alergias, embarazo, inmunosupresión y otras condiciones antes de recomendarla.
¿La vacuna herpes zóster es solamente para los abuelos?
No. Uno de los grandes mitos relacionados con la vacunación es pensar que termina durante la infancia. En realidad, las necesidades de protección cambian a lo largo de toda la vida.
Cumplir 50 años no convierte automáticamente a una persona en adulto mayor. Sin embargo, sí marca una etapa en la que ciertas enfermedades comienzan a presentarse con mayor frecuencia. “Las vacunas no son exclusivamente para los niños. Algo que sabemos que funciona, y funciona desde hace mucho tiempo, son las vacunas”, destacó la Dra. Gloria Huerta.
La pandemia de COVID-19 también hizo más visible el valor de la vacunación en otras etapas de la vida. Sin embargo, junto con una mayor conciencia sobre las vacunas, también creció la desinformación en las redes sociales. Para la especialista, es indispensable que la población tenga acceso a información confiable y pueda plantear sus dudas durante la consulta.
Necesitamos una población que entienda cuáles son los riesgos y que empiece estas conversaciones con los médicos. Esto es indispensable para que logremos una prevención más amplia.
Dra. Ana Mas, Enlace Médico-Científico Senior de Vacunas en GSK México
La conversación no debe limitarse al herpes zóster. Dependiendo de la edad, antecedentes y factores de riesgo, el médico puede valorar vacunas contra influenza, COVID-19, neumococo, tétanos, difteria, tosferina y virus sincicial respiratorio, entre otras. La Secretaría de Salud aconseja acudir a la unidad de salud con la Cartilla Nacional de Salud para revisar las vacunas correspondientes a cada etapa.
La importancia de conservar la cartilla de vacunación
¿Recuerdas cuáles vacunas recibiste durante la infancia? ¿Sabes cuándo fue tu último refuerzo contra el tétanos? ¿Tienes anotada la fecha de tu última vacuna contra la influenza? Muchas personas responden “creo que sí me la puse” o confían en que el médico conserva todos los registros. Sin embargo, asumir la responsabilidad de nuestra propia información médica también forma parte de la prevención.
La Dra. Ana Mas recomendó conservar la cartilla y mantener un registro actualizado: “Es una responsabilidad de nosotros como pacientes saber qué vacunas hemos tenido. Por eso es importante contar con una cartilla de vacunación”., aún en la edad adulta.
También es recomendable tomar una fotografía o guardar una copia digital de la cartilla para evitar que la información se pierda. Los esquemas de vacunación actuales son diferentes a los que recibieron quienes nacieron en las décadas de 1960, 1970 u 1980. Por eso, no basta con recordar que “mamá me puso todas las vacunas”.
Prevenir también protege a quienes cuidan de nosotros
Cuando una enfermedad limita la movilidad o la capacidad para realizar tareas básicas, sus efectos alcanzan a toda la familia. En México, más de 31 millones de personas participan en labores de cuidado, principalmente mujeres. Con frecuencia deben modificar sus horarios, reducir sus actividades profesionales o asumir gastos adicionales para atender a un familiar.
Prevenir una enfermedad potencialmente incapacitante también puede reducir esta carga física, emocional y económica. La vacunación en los adultos, las consultas periódicas y el control de los padecimientos crónicos no solo protegen al paciente: ayudan a preservar el equilibrio de toda su red de apoyo.
Este enfoque coincide con la visión de envejecimiento saludable de la Organización Mundial de la Salud, que no se basa únicamente en vivir sin enfermedades. Su objetivo es conservar la capacidad funcional necesaria para hacer aquello que cada persona considera valioso.
Alimentación, ejercicio y vacunación para vivir más y mejor
No existe una fórmula única para detener el paso del tiempo, pero sí decisiones que pueden cambiar la manera en que llegamos a la madurez. Mover el cuerpo, mantener la fuerza muscular, consumir suficientes proteínas, dormir bien, evitar el tabaco, cuidar la salud emocional, conservar vínculos sociales y revisar periódicamente las vacunas son piezas de una misma estrategia.
Durante la conversación, las especialistas utilizaron el concepto de “inmunofitness” para explicar la importancia de cuidar el sistema inmunológico a lo largo de la vida. “Esta inmunosenescencia se puede modificar mediante una alimentación adecuada, ejercicio, evitando vicios, cuidando la salud mental y previniendo enfermedades a través de la vacunación. Nunca es demasiado tarde para empezar a cambiar nuestro estilo de vida”, afirmó la Dra. Gloria Huerta.
La prevención debe entenderse como una estrategia integral. Una vacuna no sustituye una alimentación saludable, el ejercicio o el control médico. De la misma manera, llevar una vida activa no elimina la necesidad de revisar las vacunas recomendadas para cada edad.
Envejecer con autonomía también se prepara
Llegar a una edad avanzada manteniendo la libertad para caminar, viajar, trabajar, convivir y disfrutar de la familia es una aspiración profundamente humana. Esa autonomía no depende de una sola decisión, pero puede protegerse mediante pequeñas acciones sostenidas.
El herpes zóster puede aparecer de forma inesperada y dejar un dolor capaz de transformar la vida cotidiana. Informarse sobre sus riesgos y consultar si la vacuna herpes zóster es adecuada para cada caso constituye una oportunidad para anticiparse.
Todos queremos llegar a ser adultos mayores, pero mientras mejor lleguemos, mientras tengamos una mayor independencia y una mejor calidad de vida, podremos disfrutar mucho más nuestros años. No esperes a que aparezcan las primeras lesiones para hablar de prevención. Revisa tu cartilla, anota las vacunas que has recibido y agenda una consulta médica. Una conversación a tiempo puede ayudarte a conservar algo invaluable: la libertad de seguir haciendo lo que amas.
| Si tienes 50 años o más, padeces alguna enfermedad crónica o utilizas medicamentos que disminuyen tus defensas, pregunta a tu médico si la vacuna contra el herpes zóster está indicada para ti. Comparte esta información con tus padres, familiares y amigos. Y recuerda: prevenir también es una forma de cuidarnos. |
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