Hoy, 4 de septiembre, se conmemora el Día Mundial de la Salud Sexual, una fecha impulsada por la World Association for Sexual Health para recordar que todas las personas tienen derecho a vivir su sexualidad con bienestar, información, respeto, seguridad y placer. En 2026, la conmemoración gira en torno al lema “Every Body” —Todos los cuerpos—, una invitación a reconocer que la salud, los derechos, la justicia y el placer sexual pertenecen a cada persona, sin importar su edad, identidad, orientación, apariencia o condición física.
La salud sexual no consiste únicamente en evitar enfermedades. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, también comprende el bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad.
Para celebrarlo, reunimos 35 consejos que pueden ayudarte a conocer mejor tu cuerpo, cuidar tu salud y construir experiencias íntimas satisfactorias, consensuadas y libres de presiones.
Salud sexual: comienza por conocerte

1. Aprende a apreciar tu cuerpo
No necesitas cumplir con un ideal de belleza para merecer placer. La confianza corporal se construye reconociendo lo que te gusta de ti y tratando tu cuerpo con respeto. Cuando dejas de concentrarte en tus “defectos”, resulta más fácil estar presente, comunicarte y disfrutar de las sensaciones.
2. Conoce tu propio placer
La autoexploración puede ayudarte a descubrir qué tipo de contacto, ritmo o presión disfrutas. También facilita que comuniques tus preferencias a otra persona. La masturbación es una práctica normal y segura, siempre que no interfiera con tu vida cotidiana ni te cause malestar.
3. Infórmate sobre sexualidad
La educación sexual no termina en la adolescencia. Aprender sobre anatomía, deseo, consentimiento, anticoncepción e infecciones de transmisión sexual permite tomar mejores decisiones. La OMS subraya la importancia de contar con información científica, adecuada y libre de prejuicios.
4. Cuida tu salud general
La diabetes, la hipertensión, las alteraciones hormonales, algunos trastornos neurológicos y ciertos medicamentos pueden influir en el deseo, la lubricación, la erección o el orgasmo. Dormir bien, controlar las enfermedades crónicas y acudir a revisiones médicas también es cuidar tu vida sexual.
5. Haz ejercicio con regularidad
La actividad física mejora la resistencia, favorece la circulación y ayuda a reducir el estrés. Además, puede fortalecer la autoestima y hacer que te sientas con más energía. No necesitas entrenar como atleta: caminar, bailar, practicar fuerza o realizar ejercicio cardiovascular de manera constante puede marcar la diferencia.
6. Fortalece el suelo pélvico
Los músculos del suelo pélvico participan en el control urinario y en la función sexual. Los ejercicios de Kegel pueden ser útiles tanto para mujeres como para hombres, siempre que se realicen correctamente. Si tienes dolor pélvico, incontinencia o dudas sobre la técnica, consulta a un fisioterapeuta especializado.
7. Descansa y controla el estrés
El cansancio y el estrés pueden disminuir el deseo o dificultar la excitación. Esto no significa que exista un problema en la relación: en muchas ocasiones, el cuerpo simplemente necesita recuperarse. Reservar tiempo para dormir, relajarte y desconectarte de las obligaciones puede ayudar a que el deseo reaparezca.
8. Mantén una higiene amable
La limpieza corporal, bucal y genital puede hacer que ambos se sientan cómodos. Sin embargo, no es necesario utilizar perfumes, desodorantes íntimos ni duchas vaginales, ya que pueden alterar el equilibrio natural y provocar irritación. Agua, un limpiador suave en las zonas externas y ropa limpia suelen ser suficientes.
9. Evita las comidas demasiado pesadas
No existe una regla médica que prohíba tener relaciones después de comer. Sin embargo, una comida abundante puede provocar pesadez, reflujo o sueño. Si quieres sentirte con más energía, elige una cena ligera y espera hasta encontrarte cómodo.
10. Busca ayuda ante cualquier molestia
El dolor durante las relaciones, el sangrado, la resequedad persistente, la disminución repentina del deseo o los cambios en la erección no deben normalizarse. Un profesional de la salud puede identificar causas físicas, emocionales u hormonales y ofrecer un tratamiento adecuado.
Hablar de salud sexual fortalece la intimidad

11. Hablen de lo que les gusta
La comunicación sexual permite expresar deseos, límites y curiosidades. Estas conversaciones funcionan mejor fuera del momento íntimo, cuando ambos se sienten tranquilos. Puedes comenzar con preguntas sencillas: “¿Qué disfrutas?”, “¿Hay algo que prefieras evitar?” o “¿Qué te gustaría probar?”. Descubre cómo hablar de sexo con tu pareja.
12. Pide y respeta el consentimiento
El consentimiento debe ser libre, informado, entusiasta y reversible. Haber aceptado una práctica anteriormente no significa que deba aceptarse siempre. Cualquier persona puede cambiar de opinión en cualquier momento. Si existe duda, silencio, miedo, presión o intoxicación, hay que detenerse.
13. Expresa claramente lo que quieres
Tu pareja no puede adivinar lo que necesitas. Orientar con palabras, movimientos o gestos puede aumentar la conexión y evitar frustraciones. Hablar durante el encuentro no rompe la magia; con confianza y respeto, puede hacerla mucho más intensa.
14. Escucha sin tomarlo como una crítica
Si tu pareja pide un cambio, no necesariamente significa que estés haciendo algo mal. Puede estar compartiendo información valiosa sobre su cuerpo. Escuchar, preguntar y adaptarse convierte el placer en una experiencia colaborativa.
15. Elijan un buen momento
El deseo no siempre aparece de manera espontánea. El estrés, las responsabilidades, la crianza, el trabajo y el cansancio pueden ocupar demasiado espacio mental. Buscar un momento en el que ambos se sientan tranquilos y con privacidad ayuda a disfrutar sin prisas.
16. Cuida el ambiente
Una habitación agradable, una temperatura cómoda, privacidad y menos distracciones pueden facilitar la conexión. No necesitas pétalos ni una producción cinematográfica. A veces basta con guardar el teléfono, bajar la luz y prestar verdadera atención.
17. Evita comparar tu vida sexual
Las películas, la pornografía y las redes sociales pueden generar expectativas poco realistas sobre cuerpos, orgasmos, duración o frecuencia. No existe un número “correcto” de relaciones. Una vida sexual satisfactoria se mide por el bienestar y el acuerdo de quienes participan.
18. No conviertas el encuentro en una evaluación
La ansiedad por “rendir”, mantener una erección, alcanzar el orgasmo o satisfacer perfectamente a la otra persona puede interferir con la respuesta sexual. El sexo no es un examen. Respira, vuelve a las sensaciones y recuerda que la intimidad puede ser placentera sin seguir un guion.
19. Hablen sobre protección y anticoncepción
La conversación sobre preservativos, pruebas de ITS y métodos anticonceptivos debe ocurrir antes del encuentro. La OMS señala que el condón es el único método anticonceptivo que también ayuda a prevenir la transmisión de numerosas ITS, incluido el VIH.
20. Protejan también la intimidad digital
Enviar fotografías o mensajes íntimos requiere consentimiento y confianza. Nadie debe compartir, guardar o mostrar contenido sexual de otra persona sin su autorización. Revisa la privacidad de tus dispositivos y evita incluir el rostro u otros datos identificables si decides intercambiar imágenes.
Placer y salud sexual: exploren sin prisas ni presiones

21. Dedica tiempo al encuentro
Los encuentros rápidos pueden ser emocionantes, pero no deberían convertirse en la única opción. La excitación puede necesitar tiempo, especialmente cuando existe estrés, cansancio o cambios hormonales. El placer comienza antes de la penetración y no depende exclusivamente de ella.
22. Amplía el juego previo
Los besos, las caricias, las palabras y la estimulación manual u oral pueden favorecer la excitación y la lubricación. En lugar de considerar estas prácticas como una preparación, míralas como parte central del encuentro.
23. Descubre tus zonas sensibles
Los labios, el cuello, la espalda, el pecho, los muslos, las orejas y los genitales pueden responder al tacto, pero cada cuerpo es diferente. Explora con curiosidad y pregunta antes de asumir. Lo que resulta agradable para una persona puede no serlo para otra.
24. Involucra los sentidos
La música, una iluminación suave, texturas agradables o un aroma discreto pueden enriquecer la experiencia. Evita introducir alimentos, aceites esenciales o sustancias perfumadas en la vagina o el ano, pues pueden causar irritación o alterar el equilibrio natural.
25. Prueben un masaje sensual
Un masaje puede relajar el cuerpo y aumentar la conexión. Utilicen un producto compatible con la piel y deténganse si aparece ardor o irritación. Si van a usar condones de látex, eviten aceites y cremas grasosas, ya que pueden dañarlos. Prefieran lubricantes a base de agua o silicona.
26. Bésense sin buscar una meta
Una sesión de besos y caricias puede ser profundamente íntima, incluso si no termina en penetración u orgasmo. Eliminar la obligación de “llegar a algo” permite disfrutar con menos presión y descubrir nuevas formas de cercanía.
27. Rompan la rutina
Cambiar el horario, la música, la iluminación o la manera de iniciar puede renovar el interés. La novedad no tiene que ser extrema. Lo importante es que ambos se sientan cómodos, seguros y entusiasmados.
28. Compartan sus fantasías
Hablar sobre fantasías puede ser estimulante, pero compartir una fantasía no implica aceptar que se lleve a la práctica. Si deciden explorarla, acuerden límites, una señal para detenerse y la forma de cuidarse emocional y físicamente.
29. Prueben juguetes sexuales
Los juguetes sexuales pueden agregar nuevas sensaciones cuando todas las personas involucradas están de acuerdo. Lávalos siguiendo las instrucciones del fabricante, no los compartas sin limpiarlos o cubrirlos con un preservativo nuevo y utiliza lubricantes compatibles con el material. Encuentra algunas ideas en esta guía de juguetes sexuales.
30. Concéntrate en el placer compartido
Dar placer puede resultar excitante, pero nadie debe asumir toda la responsabilidad por el orgasmo de la otra persona. La reciprocidad no significa hacer exactamente lo mismo, sino escuchar, comunicar y construir una experiencia satisfactoria para ambos.
31. No hagas del orgasmo la única meta
Un encuentro puede ser agradable aunque una o ambas personas no alcancen el clímax. Perseguir el orgasmo con demasiada insistencia suele aumentar la presión. Enfocarse en las sensaciones, la cercanía y el disfrute del momento puede favorecer una respuesta más natural.
32. Usa lubricante cuando sea necesario
El lubricante puede reducir la fricción, aumentar la comodidad y prevenir pequeñas lesiones. Necesitarlo no significa falta de deseo. La lubricación natural puede cambiar por la edad, el ciclo hormonal, la menopausia, la lactancia, el estrés o ciertos medicamentos.
33. Practica sexo más seguro
Los condones externos, los condones internos y las barreras bucales ayudan a reducir el riesgo de infecciones durante el sexo vaginal, anal u oral. Los CDC explican que numerosas ITS también pueden transmitirse mediante el sexo oral. Utiliza una barrera nueva en cada práctica y cambia el preservativo al pasar de una zona corporal a otra.
34. Realízate pruebas de ITS
Muchas infecciones de transmisión sexual no producen síntomas. Por eso, las pruebas pueden ser necesarias aunque una persona se sienta perfectamente bien. La frecuencia depende de la edad, las prácticas sexuales, el número de parejas, el uso de barreras y otros factores. Consulta las recomendaciones de detección de los CDC y habla con un profesional sobre tu situación particular.
35. Recuerda que no necesitas una pareja estable para cuidarte
La salud sexual no depende del estado civil ni de tener una relación monógama. Una persona puede vivir su sexualidad de manera saludable con una pareja estable, con distintas parejas o sin actividad sexual. Lo esencial es que cada encuentro sea consensuado, informado, respetuoso y seguro. Si existe exclusividad, debe hablarse y acordarse; nunca conviene darla por sentada.
Tu bienestar también incluye el placer
Una vida sexual saludable no se construye siguiendo reglas rígidas ni tratando de alcanzar una supuesta perfección. Nace del conocimiento, la comunicación, el consentimiento, el autocuidado y la libertad de vivir el placer sin vergüenza.
En este Día Mundial de la Salud Sexual, date permiso de escuchar tu cuerpo, conversar con honestidad y cuestionar los mitos que todavía rodean a la intimidad. Tu sexualidad forma parte de tu bienestar y merece información confiable, atención y respeto.
| ¿Cuál de estos 35 consejos te gustaría poner en práctica? Comparte este artículo con tu pareja o con alguien que necesite recordar que hablar de salud sexual también es hablar de bienestar, derechos, seguridad y placer. Y recuerda: este contenido es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud. Consulta a tu médico. |
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